
Fandom: Original
Palabras: 450
Notas: Este drabble NO es mío. Es de una amiga que a falta de blog -y de tiempo- no puede subirlo. Yo he beteado esta historia y espero haberlo hecho bien. Juzguen ustedes y no olviden dejar sus comentarios.
Corría lo más rápido que podía. ¿Era verdad lo que me habían dicho? ¿De verdad habías vuelto? No podía ser una broma, no debía ser una mentira. Mi corazón palpitaba alocadamente. ¿Acaso volviste por mí?
Miles de pensamientos se agolparon en mi mente. Te extrañaba mucho. ¿Por qué te fuiste sin decirme nada? Ni una palabra, ni una llamada, ni un mensaje…. Y yo pensaba que me amabas. ¿Qué fue de los “te amo” que susurrabas a mi oído? ¿Por qué me ilusionabas con aquellos “te quiero”? Cada vez que escuchaba esas palabras me sonrojaba como una tonta. Y tú me mirabas y sonreías.
Mis piernas temblaban, sentía que me iba a desmayar. Mis emociones se mezclaban y me confundía. Sí, estaba feliz porque habías vuelto. Pero también triste, viniste a abrir una herida que, con mucho esfuerzo, estaba cerrándola. Quería abofetearte por haberme dejado sola. Y quería tenerte frente a mí para poder abrazarte. ¿Por qué tenía que ser así?
Un miedo sutil se apoderó de mí. ¿Habrías cambiado? ¿Me seguirías amando? ¿Quedaría algo de lo que hubo entre nosotros? Me detuve un momento. Necesitaba tomar un poco de aire, recuperar el aliento y tratar de ordenar la maraña de sentimientos que había en mi interior. Apoyé las manos sobre las rodillas y las lágrimas empezaron a brotar de mis ojos.
De pronto, escuché tu voz. Sí, eras tú. Y estabas frente a mí, como si nada hubiera pasado.
- No llores – me dijiste
Já, “no llores” ¿Acaso crees que no tengo sentimientos? Recuerdo que siempre que estaba triste me decías “No llores, sonríe”. ¿Y sabes algo? Cuando te fuiste lloré todas las noches. Lágrimas amargas y silenciosas. En ese momento deseé odiarte tanto como te amaba.
- Levántate, sabes que no quiero verte así.
¿Qué no quieres? Entonces, ¿Por qué rayos volviste? No sé de donde saqué fuerzas para levantarme y mirarte a los ojos. ¿Qué querías de mí?
- ¡¿Por qué me hiciste esto?! – chillé - ¡¿Por qué?!
- Lo siento. Tuve que irme, pero no puedo decírtelo ahora. Quizás más adelante, lo prometo. Confía en mí, por favor.
Me acerqué a ti y te tiré una bofetada. Agachaste la cabeza y lloraste.
- Perdóname- susurraste- Tenía miedo de despedirme. Sabes cuanto te quiero. Eres mi debilidad, pero también la que me da fortaleza. Perdóname, por favor. Te amo.
¡Cuánto tiempo había esperado para escuchar eso! Cinco meses, ciento cincuenta días, tres mil seiscientas horas. No podía dejarte, no podía alejarme de ti. No podía ir en contra de mi corazón. Me aproximé más y te abracé. Tú levantaste mi rostro y lo acercaste al tuyo. Y me diste el beso más dulce de mi vida.













